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Si…

Si no puedo escribir.
Si se me deforma el cuerpo.
si engullo hasta que me duela
el estómago.
Si respirar me ahoga.
Si me lleno de cosas el tiempo
para no pensar en ti.
Si me abro en canal para decirte
lo que guardo.
Si te beso y te apartas.
Si me siento anulada.
Si no soy capaz de ver
que merezco más.
Si me miras y tiemblo.
Si siento que soy una pérdida de tiempo.
Si no me masturbo.
Si ver amor es luto.
Si dudo.
Si me repito hasta las doce
que todo va bien.
Si pienso que cambias.
Si me lo creo.
Si tengo sexo con otro cuerpo
y quiero que sea el tuyo.
Si vuelvo al cuento
del metarrelato agonístico.
Si escuchas pero luego huyes.
Si me rechazas.
Si me miras sin verme.

No podré hacer más
que mandarte a tomar por culo,
mi amor.

Avis legal

Ningú et salvarà, dius.

Però com pot ser que ningú em rescati
si jo només sé respirar si ella sopla?

Ningú et salvarà, dius.

Ella
és morta.

I ell?, et dic.

Ell és mort. Només hi ha una viva. I t’enfonsa.

I doncs? Que faig?

Abraçat molt, la tempesta és forta.

Recordatorio de ”lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso…”

A Laia Maldonado.

 

El poeta sufre
s  u  f  r e  Sufre   s u f r  e
s  u  f  r  e  Sufre  s  u  f  r e

El poeta sufre y respira
s  u  f  r  e Sufre y respira r e s p i r a 
s  u  f  r  e Sufre y respira r e s p i r a 

 

 

El poeta sufre, respira y se llena
s     u   f    r   e      Sufre, respira y se llena      l   l   e  n  a 
s    u    f    r    e      Sufre, respira y se llena      l   l   e  n   a

 
El poeta respira y se llena.
r    e   s    p   i   r   a  Respira y se llena    l   l   e  n   a
r    e   s     p   i   r   a   Respira y se llena     l   l   e  n   a

 

El poeta se llena…
El poeta se llena…
El poeta se llena. 

El poeta es poeta.
y vuelve a escribir.

Hasta la raíz

Harta hasta la raíz de ser dependiente del amor de otras personas.

No entiendo a estas musas y siento haberme equivocado con ellas.

Separan su existencia, de la mía. Yo no puedo, yo no puedo querer así…

Porque cuando quiero, mi existencia se vincula en todo su esplendor a la de otra persona.

Porque yo no quiero algo así de independiente porque lo quiero y no lo quiero. Porque me agobio en esta unión y la rechazo. Porque la anhelo con toda mi fuerza, como si fuera una adicción. Porque quiero amar y ser amada con toda esa pasión que poseían los románticos, la pasión hasta el suicidio como acto de amor a la vida.
Porque ellas son visionarias de lo sensato como el juicio de este mundo, pero yo estoy enferma ¿o no lo veis?
Me entrego a la vida y a la emoción como una devota a cristo, pero para mí no hay más dios que la vida y su energía.

Carezco de voluntad hacia lo racional, que no me gusta, que no lo quiero. Me siento incomoda y extraña ante tanta lógica, tanta objetividad, ¡ante tanta salud!

Poseo la locura de un esquizofrénico atentando contra mi propia vida mientras la saboreo, en todo su dolor.

No existe mayor placer que lamer la agonía de un desesperado.

La sensación de horror ante un placer tan abrumante, tan desgarrador.

Que batallo en mi interior una guerra entre tanto amor y tanto odio que podría desangrar a un país entero.

Que hoy estoy abajo hablando con los muertos pero quizás mañana no pueda bajarme del trono de Dios.

No quiero pensar más, no quiero pensar más por favor… No puedo dejar de pensar, mi cabeza no puede dejar de repetir las mismas ideas una y otra vez, una y otra vez…

Me asfixio con manos invisibles.

Abril a veces es un mes triste

Desfallece mi energía,
no soy capaz  de saborear el sol.

Me expongo a la luz
para notarme viva
y ni el calor me llega.

Una acidez suicida
mella mi garganta
y la oxida.

Me difumino con el viento,
se expanden los cimientos
de este cuerpo atrofiado,
ahogado por la vida
y todo el agua que contengo
inunda mis heridas
y me deshace por dentro.

Y así me convierto

en una tristeza desamparada.

Poeta d’aigua

A Laia Maldonado.

Poeta d’aigua,
si les abraçades omplissin l’estomac
saps que sempre tindries la panxa plena.

T’entrego els meus braços
són teus
deixa’t caure
jo et sostindré.

La vida ja és força difícil
perquè ens la compliquem més.

Així que vine,
explica’m que és el que et passa.

T’espero al Costa per fer un cafè?

Portes el món a l’esquena
i encara vols més
et repeteixes:
Jo sóc forta. Jo puc amb tot.

Clar que pots
amiga meva
però frena estimada,
frena.

Cuida el teu cos
que et reclama,
baixa la marxa
d’aquest tren que s’estavella
o descarrila.

I jo, no vull que ho facis.

Per això t’entrego les meves forces
i et tiro cap enrere,
no facis de super heroïna!
accepta la teva meravellosa limitació humana.

Sisplau,
poeta de platja,
escolta com el teu cos et reclama
omple’l de petons
i estima’l:
l’equilibri és un futur que t’espera.

I amiga meva,
quina fam de vida irradies
quan et veig somriure
el teu somriure enorme
obert de bat a bat
com una finestra que s’omple d’oxigen.

Poeta de mar,
se t’encenen els ulls al parlar de les ones
el blau moll que t’il·lumina
el sol d’estiu que t’inspira.

Formes bells records al meu cor
quan m’ho expliques.

Jo t’observo amb perspectiva
i no puc fer més que estimar-te.

Així que estima’t, Laia, estima’t!

Baixa la marxa
perquè em trenques quan plores
i em pregunto com pot ser
que un ésser tan magnífic
pugui enfonsar-se
d’aquesta manera.

Poeta d’aigua,
si les abraçades omplissin l’estomac
saps que sempre tindries la panxa plena.

Lamento només poder escriure’t aquest poema
i sostenir-te.

 

Laia Maldonado en Instagram: @laiamaldonado_

Semilla

A Oscar, Johann y Jaime.

 

Llegué a la poesía en el innoble camino
de la adolescencia.

Nauseas provocadas
por la fluidez del verso
eran aplacadas
por mi áspera densidad prosaica.

Llegué a la poesía
en un innombrable viaje dantesco
de ráfagas de textos
de prosa violentamente
desesperada.

Pero llegué
y ella me sedujo,
me sedujo a lo lejos
con el intenso perfume de las rosas
embalsamando todos mis complejos.

Y entró,
con la puerta abierta
y la hice en mí un templo.
Ella agitaba
con ligera brisa
la tinta de todos mis cuadernos.

Mis primeros poemas
desprendían un intenso olor a lilas:
era el aroma infantil
y delicado de mis versos.

Y me enamoré de su paisaje,
de sus campos alemanes,
del amor no correspondido
que aun incitándome al abismo
me revestía con cariño
y me entregaba una pistola
y un frac amarillo.

Y así en mi habitación,
a punto de decirle adiós a todo,
una voz me dijo:

Ven. Salgamos fuera. La noche.
Semejante a un dios entre los hombres
conocí al que sería mi compañero de viaje.

Y me enseñó la inmensidad de un cuerpo,
la intensidad de un cuerpo,
la Odisea en las entrañas del instante.

Y cuando llegó la oscura noche
y se afianzó en mi tórax muerto
apartó la dulce caricia dilatada
y exhaló en mi mente
ese poderoso abrazo en que romperme.

Desde entonces
cuando me encuentro en el preciso instante
en el que deseo ceder
y romperme en trozos
irrumpe un cuerpo dentro
de mis manos
y derrama entre mis dedos
versos por los que deseo
seguir viviendo.